Para dar comienzo, con la temática de la Ética de la
Evaluación Institucional, es necesario comprender que la Evaluación en el campo
educativo, es un proceso de recabar información que conlleva a emitir juicios de valor, que
contribuye a la toma de decisiones, así lo expresa Ruiz (1996) es un “proceso
de análisis estructurado y reflexivo, que permite comprender la naturaleza del
objeto de estudio y emitir juicios de valor sobre sí mismo, proporcionando
información para ayudar a mejorar y ajustar la acción educativa.” (p. 18), por otra parte, se entiende que la Ética, es
inherente a la sociedad que determina principios y las acciones (lo bueno y
malo), así lo refiere Franco (2008). como la “rama de la filosofía que se
encarga del estudio de la moral como costumbre y norma originada en el seno de
una sociedad para orientar o prescribir lo que ella considera vital para
mantener la supervivencia del grupo, la paz y la convivencia.” (p.149)
De tal manera, que la ética y la evaluación dentro del
contexto educativo van de la mano, conforman un papel relevante y determinante,
motivado a que se requiere del proceso evaluativo, para valorar el desempeño de
los miembros que la integran: estudiantes (contenidos, capacidades, actitudes),
docentes (praxis pedagógica), directivos
( gestión), entre otros; cuyo objetivo es mejorar y fortalecer la calidad
educativa, por ende, conlleva un acto de intercambio de opiniones e ideas entre
personas, donde el evaluado y el evaluador estarán en contacto, requiere que el
evaluador posea una visión clara con respecto a lo qué va evaluar y a quienes
evaluara, con principios éticos y valores
morales, con capacidad para la comunicación, el dialogo, negociar y promocionar
el debate, teniendo en cuenta que toda persona
es un ser
bio-psico-social-espiritual.
De lo antes expuesto, Manzano (2015) expresa que “Toda
evaluación es una relación. En la evaluación interactúan personas donde unas
construyen y proyectan juicios de valor sobre personas e instituciones y la
institución es, en última instancia, una relación humana.”, asimismo, plantea
que, “existen dos categorías desde la cuales se puede justificar que la
evaluación institucional es más fidedigna cuando están fundada en principios
éticos, estos son: la objetividad y la justicia.” (s/p). Es por ello, que el
evaluador debe propiciar un clima de relaciones humanas basadas en el respeto
mutuo, libertad y confianza con sentido de compromiso y responsabilidad, teniendo
en cuenta, que la evaluación requiere de la planificación de todo el proceso,
debe responder a objetivos, además de establecer las estrategias acordes al
contexto y objeto a evaluar.
De allí, que House (1993), citado por Moreno (2011)
afirma que “los tres principios éticos son el respeto mutuo, la no coerción y
no manipulación, y el respeto y defensa de unos valores democráticos. Estos
principios pueden ser útiles para guiar la deliberación ética para la
evaluación educativa.” (p.134). Por ende, la evaluación fundamentada en
principios éticos y morales constituye uno de los factores más relevantes y
eficaces que facilita la toma de decisiones, a través de la construcción de
respuestas, análisis y reflexiones morales, tanto del proceso de enseñanza y
aprendizaje como en el desempeño de las funciones de los miembros que hacen vida en la
institución.
A lo anteriormente
señalado, Manzano (2015) expresa que “la evaluación basada en principios éticos
garantiza mejor su cometido de ser una herramienta que sirva para, interpretar,
cambiar y mejorar la institución.” (s/p), e igualmente, Franco (2008) determina
que:
La evaluación ética permite incluir todo lo
que de humano tiene esta función, es decir, comprender, entender, analizar,
valorar, juzgar y jerarquizar los logros y desempeños de las personas con el
fin de mejorar lo mejorable, perfeccionar lo perfectible y finalmente estimular
y motivar hacia la calidad y la excelencia en el saber, en el ser, en el
pensar, en el hacer, en el conducirse. El respeto al otro, a su libertad de
elección y de decisión, a su autonomía, deben ser la base sobre la que se
construya un sistema de evaluación que integre la justicia, la equidad, la igualdad,
la bondad, la solidaridad capaz de crear una conciencia crítica que aporte al
crecimiento y desarrollo humano (p.153)
Para concluir, son
muchos los factores que intervienen en el proceso evaluativo, por lo cual, no
es una tarea fácil debido a los temores o miedos que esta genera en el evaluado,
lo que en épocas pasadas se basaba en un proceso cerrado o autoritario, se
emitían juicios cuantitativamente de los conocimientos u objetivos a alcanzar y
los criterios o indicadores a evaluar dependían algunas veces del estado de
ánimo del evaluador, es por tal motivo, que es necesario cultivar la cultura de
la evaluación desde los espacios de aprendizaje, sustentada en un proceso
dinámico, consciente, reflexivo y
democrático, donde todos los involucrados formen parte de la misma, con valores
morales y éticos que permitan emitir
juicios y favorezcan la toma de decisiones más acertadas que
fortalezcan la calidad del proceso educativo.
Autora:
Susana M.
Delgado M.
C.I. 10172245
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